Villa con Olivera Méndez y Asociados SC
Martes 8 de diciembre de 1914
El general Villa molesto y desolado por el asesinato de Francisco I. Madero se encuentra en la Ciudad de México. Ha decidido rendir tributo a los mártires revolucionarios, sobre todo a su gran amigo Francisco.
A las diez de la mañanai Pancho Villa acompañado por sus hombres de confianza: Rodolfo Fierro, José Isabel Robles, Felipe Ángeles, entre otros y con una banda militar encaminan sus pasos a las calles del centro de la ciudad en concreto a la calle llamada Francisco I. Madero. Precisamente cuando las tropas de Venustiano Carranza salían de la ciudad se desaparecieron varias placas que daban nombre a las calles entre ellas la que le daba el nombre a esta calle.
Villa sería el encargado de poner la nuevas placas con los nombres de los mártires, aceptando la invitación que le hicieran las nuevas autoridades de la Ciudad de México.
Cuando llega el Centauro del Norte a la esquina donde se encuentra la tienda "La Esmeralda" lo está esperando una gran multitud emocionada de ser testigo de este acto histórico, por supuesto también está la escalera a donde subirá para poner la placa mientras todos los presentes cantan el Himno Nacional Mexicano.
Villa con pistola en mano frente a la multitud, jura que si alguien quita la nomenclatura de esta calle de nuevo, va a ser fusilado por el mismo. Y para que a nadie se le olvide, deja un pequeño letrero bajo la placa, con un mensaje muy claro: El que quité esta placa sera fusilado inmediatamente.
Texto Historias de tierra sagrada, mi México
Fotografía archivo Casasola.
Olivera Méndez y Asociados SC.
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