Erick Olivera Méndez. Navidad

 En tiempos de turbulencia bélica en la Italia medieval, Francisco de Asís fue el monje que inició la tradición de celebrar la Navidad una vez al año.Francisco de Asís nació en momentos en los que los acontecimientos históricos se movían rápidamente. Mientras los emperadores pedían amparo al Papa, las alianzas se anudaban tan fácil como se desanudaban. Todo era tan estable como un barril de pólvora cerca de un cerillo. En Europa, durante el siglo XII, la guerra era el estado común de cosas.

En aquellos tiempos, Inocencio III ascendió al pontificado. El Papa era un hombre de gran empuje, que tuvo que enfrentar más decisiones políticas que eclesiales. Muchas ciudades de Italia reclamaban su independencia. 

Fueron días de conflictos armados y turbulencia, en los que se peleaba por recuperar Tierra Santa de manos de los infieles. Ésas fueron las circunstancias en las que vivió Francisco.

Francisco de Asís no fue un hombre que simpatizara con la guerra. “Hermano León, si Dios tuviera alma se llamaría Paz, dijo Francisco”. (Larrañaga, p. 318) Francisco de Asís fue un hombre al que le gustó nadar como un salmón: a contracorriente. Buscó ser instrumento de paz en tiempos violentos, por lo que invitaba a la gente de su pueblo de origen a sembrar motivos de armonía. Por ello, también, buscó signos que generaran ternura y piedad entre sus contemporáneos.

Como un monje de clausura, Francisco de Asís cayó en la cuenta de que, para convocar a la armonía, el mito del nacimiento de Jesús en Belén era perfecto. La imagen de un bebé apela a la inocencia. Recibe todo. No gana ni merece nada. Todo lo acepta en forma espontánea, todo se le da en forma sincera. En tiempos de turbulencia bélica, a sus ojos, este tipo de símbolos eran necesarios.

Con esto en mente, convocó a los aldeanos de su pueblo a reunirse en la Plaza Mayor. Ahí les pidió un cencerro y haciéndolo sonar, y recorrió las calles invitándolos a participar. Aquella tarde, Francisco de Asís les habló de algo extraño en aquellos días: del mensaje de paz de la Navidad. En ese entonces, no se celebraba el acontecimiento del nacimiento de Cristo.

La tradición marca que, durante el tiempo de Adviento, se colocan las figuras de los animales, los pastores, María y José. El Niño Dios se coloca en la noche del 24 de diciembre y cercanos a la fiesta de la Epifanía, se agregan las efigies de los Reyes Magos. A Francisco de Asís le debemos esta tradición de paz.

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